El solsticio de invierno marca la noche más larga del año y, desde tiempos antiguos,
muchas culturas han acompañado este momento con rituales propios. Este
momento nos invita a aprovechar la energía del cambio y abrirnos con mayor fuerza
a un nuevo ciclo, reconociendo lo que termina y recibiendo lo que está por venir. La
disminución de la luz no solo afecta al exterior, sino también a nuestra vida interior;
nuestros hogares se vuelven más oscuros, lo que nos invita a pausar el ritmo, al
recogimiento, al silencio y a la introspección.
En este contexto, los rituales propuestos buscan trasladar este simbolismo a la vida
cotidiana, creando espacios sencillos para cerrar y abrirnos a lo nuevo.
Ritual 1 | La Carta del Ciclo
Este ritual te ayuda a cerrar un ciclo y abrir espacio a lo nuevo.
Cómo hacerlo:
- Define tu intención: reflexiona sobre qué quieres cerrar y qué deseas que
entre en tu vida. - Prepara tu espacio: elige un rincón tranquilo de tu casa o un lugar en la
naturaleza donde puedas estar en calma. - Crea un símbolo de presencia: enciende una vela, un incienso o coloca un
objeto que te conecte con este momento. - Escribe tus reflexiones:
- ¿Qué experiencias es bueno recordar de este ciclo porque me
enseñaron algo importante? - ¿Qué agradezco de este tiempo?
- ¿Qué puedo soltar para avanzar con más claridad?
- ¿Qué nuevas prácticas quiero potenciar en el próximo ciclo para
cuidarme y crecer? - ¿Qué pequeños gestos o actos de amabilidad puedo ofrecerme a mí
mismo o a los demás para vivir cada vez con mayor plenitud y
abundancia?
5.Guarda tus reflexiones: cierra tus palabras en un sobre o caja y déjalas
reposar hasta el próximo año. Al abrirlas, podrás revisar tus intenciones y lo
que has vivido.
Ritual 2 | Purificación con fuego
El fuego simboliza la liberación y la purificación. Este ritual te ayuda a dejar atrás lo
que ya no te sirve y abrir espacio a lo nuevo.
Cómo hacerlo:
- En un espacio seguro y tranquilo, enciende una vela.
- Toma un palo de cerilla y sosténlo con la intención de soltar pensamientos, hábitos, situaciones o emociones que ya no aportan. (La crítica a ti y a otros, la queja, la inercia, la procrastinación…)
- Observa la llama en silencio, respirando profundamente, y visualiza cómo lo que liberas se transforma en luz que se disuelve en el aire.
- Posteriormente, piensa o escribe en positivo lo que sí quieres cultivar en tu vida:
- Acciones concretas que te ayuden a plasmar proyectos personales o profesionales
- Rodearte de relaciones saludables y armoniosas
- Hábitos positivos que te aporten bienestar y conexión con la naturaleza
- Otros…
5. Observa la luz de la vela con gratitud, llevando contigo la intención de
transformación y apertura a lo nuevo.
Ritual 3 | Preparar el hogar con los cuatro elementos
Los espacios donde vivimos reflejan nuestro estado interior. Este ritual utiliza los
cuatro elementos para renovar tu hogar y crear un entorno armonioso, consciente y
acogedor:
- Tierra: ordenar, barrer y despejar objetos que ya no usas para permitir que la energía fluya y crear espacio para lo nuevo.
- Agua: limpiar superficies, telas o sábanas para aportar frescura, ligereza y sensación de renovación.
- Aire: ventilar las habitaciones y dejar que el aire circule libremente. Puedes acompañarlo con música clásica, por ejemplo de Bach o Mozart, favoreciendo un ambiente sereno y equilibrado.
- Fuego: enciende una vela con la intención de ofrecer y recibir bienestar, armonía y cuidado. Acompaña este gesto con aromas como mirra, rosa, cítricos o canela, e introduce la belleza de la naturaleza en tu hogar con flores frescas y/o plantas aromáticas. Para cerrar el ritual, dedica unos minutos a una lectura significativa para ti: un poema, un texto inspirador o una frase que simbolice gratitud, bendiciones y apertura al nuevo ciclo.
Recuerda que no se trata de perfección, sino de crear un espacio donde sentirte a
gusto, en calma, con mayor conexión contigo y con la naturaleza.
Un momento para pausar y mirar.
El solsticio nos recuerda que hay ciclos en los que la luz disminuye y necesitamos
recogernos, pausar el ritmo, observar y reorganizar nuestra vida con mayor
amabilidad. Estos momentos de quietud nos ofrecen la oportunidad de escucharnos
con más profundidad y de reconectar con lo esencial.
Estos sencillos rituales los puedes adaptar a tu manera de sentir y vivir este tiempo.
No importa tanto la forma, sino la intención con la que se realizan.
Ojalá te acompañen para dar la bienvenida al nuevo ciclo, aportándote renovación,
júbilo y una sensación de sentido y confianza en lo que está por venir.
Feliz Solsticio, feliz renovación.
Escrito por Elisabet Ros, Terapeuta transpersonal – Especialista en duelo.
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