Elisabet Ros

Acompañamiento en cuidados paliativos: comprender el duelo y estar presentes

Reflexiones sobre el duelo, la presencia y el acompañamiento humano en la formación de voluntariado del Hospital Marítimo de Oza, en A Coruña.

El pasado 10 de octubre, con motivo del Día Mundial de los Cuidados Paliativos, tuve la oportunidad de participar en el programa de formación de voluntariado de acompañamiento en cuidados paliativos, organizado por la Asociación Vivir para Bien Morir de A Coruña (@vivirparabienmorir_coruna), en la sala de actos del Hospital Marítimo de Oza.

Fue un encuentro para compartir conocimientos, abrir preguntas y reflexionar sobre una cuestión esencial: ¿qué necesitamos comprender del duelo para acompañar a una persona al final de la vida?

Comprender el duelo para poder acompañar

En mi intervención nos acercamos a diferentes modelos y perspectivas que nos ayudan a comprender el proceso de duelo. Desde la filosofía y las tradiciones espirituales hasta la pedagogía, la psicología y las investigaciones científicas actuales, exploramos distintas maneras de aproximarnos a una experiencia humana y a la vez única en cada persona.

Recordamos también la aportación de referentes como la Dra. Elisabeth Kübler-Ross, cuyo trabajo contribuyó a abrir espacios de conversación sobre la muerte y el morir y fue una de las prioneras en humanizar los cuidados al final de la vida, y Viktor Frankl, psiquiatra y creador de la logoterapia, nos invita a reflexionar sobre la posición interna desde la que acompañamos: nuestra capacidad de mirar al otro más allá de sus circunstancias y su sufrimiento, reconociendo su dignidad y sus posibilidades, incluso en los momentos más difíciles.

Sus aportaciones, desde perspectivas diferentes, nos invitan a acercarnos a la muerte y al sufrimiento con una mirada más humana, abierta y respetuosa.

La importancia de la presencia en los cuidados paliativos

Más allá de los conocimientos teóricos, acompañar a una persona que se encuentra al final de la vida requiere cultivar determinadas actitudes: escuchar sin juzgar, reconocer el sufrimiento sin intentar eliminarlo a toda costa y respetar los tiempos y las necesidades de cada persona.

Acompañar no significa tener respuestas para todo ni encontrar las palabras adecuadas en cada momento. A veces, lo más valioso es poder permanecer al lado de alguien sin apresurar su experiencia ni apartarnos de aquello que nos resulta difícil de sostener.

Acercarnos sin invadir, establecer un vínculo seguro, estar presentes ante el sufrimiento y actuar con el conocimiento y la responsabilidad que requiere cada situación.

Esta es una parte esencial del acompañamiento en cuidados paliativos: ofrecer una presencia respetuosa, consciente y preparada, que tenga en cuenta tanto la dignidad de la persona como la singularidad de su historia.

Gracias por hacer posible este espacio

Quiero agradecer a la Asociación Vivir para Bien Morir la invitación y la oportunidad de compartir esta jornada con las personas que se están formando para acompañar en cuidados paliativos.

Gracias también a todas las personas voluntarias por su escucha, su disposición a aprender y su compromiso con una labor tan necesaria.

Prepararnos para acompañar al final de la vida también nos invita a revisar nuestra propia relación con la muerte, las pérdidas y la vulnerabilidad humana. Quizá no podamos evitar el sufrimiento de quien tenemos delante, pero sí podemos aprender a estar presentes de una manera que le permita sentirse acompañado.

Escrito por Elisabet Ros, Terapeuta Transpersonal especializada en duelo y pérdida